DOS CAMINOS PARALELOS.

Al inicio de la temporada Valencia y Barcelona enfrentaban el curso futbolístico con unas premisas muy parecidas. Tanto uno como otro habían pasado una mala temporada anterior, el Valencia, flamante campeón de Copa, no había bajado por los pelos; el Barça, con una plantilla rutilante, había terminado por detrás del Villarreal y con una derrota especialmente “dolorosa” en el Bernabéu. Se imponía, en ambos casos un golpe de timón.

No me extenderé en los aspectos de gestión deportiva de cada uno de los clubes, primero, porque carezco de información fidedigna y clara en ambos casos, y segundo, porque mi interés es puramente deportivo, y los temas de despacho, aunque afectan el rendimiento de los equipos, no suelen tener, salvo hecatombes, una incidencia decisiva en la marcha deportiva.

Ambos clubes afrontaron la nueva temporada cambiando de entrenador, y apostando por la juventud. En un caso, el del Barça, con la esperanza de renacer, partiendo de unas bases y trayectorias propias, con largo recorrido, y bastantes éxitos cuando se han desarrollado de forma armónica. En el caso del Valencia, con cambios notables en la estructura interna del club, y con el acceso a la Vicepresidencia deportiva de un icono de la historia reciente del equipo, y la intención clara de partir de cero. Las tareas de “limpieza de vestuario” también se llevaron a cabo de forma similar, con la salida de referentes claros en las alineaciones, y la recuperación de algunos, que por motivos más o menos claros, no pudieron ser incluidos en la operación de referencia.

Hasta aquí, las semejanzas. A partir de aquí, las diferencias. El Valencia, sumido en un marasmo económico, bastante hizo con retener a los “jóvenes lobos” Villa y Silva, renunciando, claramente por motivos económicos, a jugadores muy queridos de la afición, como Cañete, y a otros menos conocidos, a los que no se renovó. Se recuperó a Albelda(yo todavía no me explico porqué) y se ha ido terminando la operación con las salidas de Higuera y Hildebrand. Esos mismos motivos económicos impidieron la contratación de figuras contrastadas, aunque se repescó a algunos cedidos, no se sabe bien porqué. (Bueno seguramente porque no hubo modo de “colocarlos” en ningún sitio). En cambio el Barça se reforzó muy bien con Alves, Cáceres, Keita y Hleb,y además consiguió, por fás o por nefás, retener a Eto’o, quizás la mejor operación de todas.

Las situaciones de partida de cada entrenador, dentro del hecho de que se partía de un nivel de salida muy bajo, tomando la temporada anterior como referencia, mostraba claras diferencias. La plantilla del Barça estaba, teóricamente reforzada, mientras que la del Valencia estaba, cuando menos mermada.

Sin embargo, y a pesar de las diferencias en la calidad inicial de las plantillas, ambos técnicos han basado la recuperación del nivel futbolístico perdido en unos axiomas comunes, lo que nos lleva, de nuevo, a establecer semejanzas. Ámbos técnicos han implantado un esquema de juego base, en el que se pueden introducir variantes tácticas en función de los jugadores disponibles y de los puntos fuertes y débiles del rival. El Barça juega con un esquema básico de 4-3-3, mientras que el Valencia se ha decantado por un 4-4-2. La principal variante en elBarça es el paso a un 3-4-3 ó 3-1-4-2, mientras que en el Valencia la variante más empleada ha sido el 4-1-4-1, con paso a 4-1-2-3 en alguna ocasión puntual.

Independientemente de las variantes tácticas, ambos esquemas han funcionado, y Barça y Valencia son primero y segundo en la clasificación provisional de la liga. Y, curiosamente, esos eran los esquemas tácticos del curso anterior. Qué ha ocurrido para que, de repente, sean la clave del éxito, cuando la temporada anterior parecían abocados al fracaso.

Pues que los entrenadores han integrado a las plantillas, han vendido a los jugadores el principio de “uno para todos, todos para uno” y han conseguido que, juegue quien juegue, haya un grado de motivación y de compromiso, como no se veía desde hace mucho tiempo. Además han sabido hacer ver a los jugadores la necesidad de respetar al contrario y de no dar un partido por ganado antes de jugarlo, saliendo en cada partido, con los cinco sentidos puestos en la tarea y teniendo muy claro que el equipo es tan fuerte, como el más débil de sus componentes. Principio éste último muy olvidado en la etapa anterior donde los “divos” y “prima donnas” tenían asegurado el puesto, independientemente del rendimiento.

La clave del éxito, pues, hay que buscarla en el trabajo de ambos entrenadores y en su capacidad para integrar dos colectivos de jugadores desmotivados y reconducirlos hacia los principios de solidaridad, concentración y entrega. Es decir en confirmar que el futbol es un estado de ánimo que se basa en el espíritu de equipo y en la confianza mutua. Algo parecido a lo que a lo largo de la historia consiguió HH en el Inter, Shankly en el Liverpool, o Sir Alex Ferguson en el ManU, cada uno dentro de su propia concepción del fútbol y de sus planteamientos tácticos propios.

Saludos futbolísticos.
Amunt València. Força Barça

Por Rafamapa
GANADOR DEL 1er QUINIELÓN EL MÉS CULÉ

3 Comentarios:

EL MÉS CULÉ dijo...

Muchas gracias Rafamapa por éste excelente post que efectivamente nos deja entrever los paralelismos que yo creo, no es sólo de ahora sino desde hace tiempo, existen entre ambos clubes a pesar manejar conceptos futbolísticos distintos. Por supuesto estoy de acuerdo en la importancia de la mano de los entrenadores para este espectacular cambio de situación en lo deportivo de ambos clubes.

CristianPulina dijo...

Buena harmonia en ambos equipos que se habia perdido, y sobretodo recuperación del equilibrio para el buen funcionamiento táctico.

El año pasado en septiembre dije claramente "si echan a quique, el Valencia lo va a lamentar y más si traen a un entrenador de distinto libreto...", y así fue por mucho que ganarais la copa con un estilo "muy quique".

El Barça unicamente buscó recuperar una plantilla de ganadores, con equilibrio táctico...eso es lo que hay hoy. Que casi no haya lesionados, no me creo que sea fruto de la casualidad...

jordiasturies dijo...

Excelente análisis, Rafa... los dos equipos parecen haber recobrado el buen sentido, y me permitirás que diga que al Valencia le hacía todavía más falta que al Barça, tras el trasiego presidencial por el que pasó y el desajuste con el baile de entrenadores... Con Emery parece haber desaparecido, al menos por ahora, el "síndrome Benitez" que suponía la crucifixión pública de buenos entrenadores sin motivo aparente, como pasó con el propio Benitez y luego con Quique Sánchez, que llevó al escarmiento de la etapa Koeman...

Me alegro también de que se haya aparcado por ahora la crisis económica que habría obligado a la pérdida de jugadores claves como Villa... aunque no puedo dejar de pensar lo mucho que me habría gustado ver al guaje en el Barça... claro que eso era antes de ver como se recuperaba a Eto'o...pero estoy divagando.

En fin, lo dicho, Rafa, que usté se siga prodigando.

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